jueves, 23 de mayo de 2013

Guía básica para traducir latín


Inaudito, un hecho insólito, está usted cansado de oír a su profesor lanzar peroratas sobre cómo se debe traducir y clamar al cielo y rogar a Júpiter para que le fulmine con su rayo, porque es vergonzoso que, pasados los meses, aún no sea capaz de traducir coherentemente a nada que la oración se complique mínimamente. Pues bien, ¡ha llegado el momento de solucionarlo!, por eso les dejo esta "breve" guía básica para traducir latín y para los que desesperan leyendo en la pantalla del ordenador o la tablet les dejo el pdf.

Cualquiera, caballero o señorita estudiante de latín de 4º de ESO o rara avis interesada en el latín, puede llegar a traducir sin apenas conocimientos, sin diccionario y sin análisis gramatical (morfológico y sintáctico) las oraciones básicas. Todo el mundo, ¿seguro?, puede traducir:

Lucius altus est,  Lucius Claudiam amat o Ego in Italiam sum.

Pero, ¿qué ocurre si nos encontramos ante la siguiente oración e intentamos hacer lo mismo?

Anitqui poetae de prima aetate humani generis mira et incredibilia scribunt.

o ante estas otras:

Copiae Hannibalis equestribus et pedestribus ducibus et militibus Romanorum diu timoris erat causa.

Caesar commemorat iniurias inimicorum in se omnium temporum.

Lo primero calma, traducir latín no es lograr subir hasta la cima la roca de Sísifo, así que esta guía pretende ser la poción mágica que os salve. Siempre que respetemos los siguientes pasos a seguir:



1. Saberse las declinaciones. Y confiésenlo, es más falta de trabajo que complejidad los problemas que tienen con las declinaciones. Por si alguien tiene dudas con la más complicada de todas, sí la  tercera, os remito a la entrada que ya hicimos (bueno hice) sobre ella. Para dominar las declinaciones, no basta con saberse las terminaciones de los casos en singular y plural, sino también qué funciones sintácticas o gramaticales cumplen cada uno de los casos. Las siguientes:

    CASOSFUNCIONES
    NominativoSujeto, Atributo
    VocativoApelación, función de llamada
    AcusativoCD o CC (con o sin prep.)
    GenitivoC. del Nombre
    DativoCI
    AblativoCC (con o sin prep.)

    Recordatorio: no es achacable al latín y mucho menos a su profesor que uno no conozca las funciones sintácticas, pues debemos partir de un conocimiento de la lengua que se supone que todo estudiante de 4º posee. Si no es así, repase o se verá rodeado de verdes praderas, es decir, uno estará muerto y por ser generosos en el Elíseo.

    Uno de los obstáculos más comunes a la hora de traducir se produce cuando, una vez que sabemos en qué caso está una palabra, por ejemplo un sustantivo, no sabemos cómo traducirlo. Para ello seguiremos  las siguientes reglas:



    CASO/FUNCIÓNTRADUCCIÓN
    Nominativo / Sujeto o Atributoel nombre o el adjetivo  rex = el/un rey  templum = el/un templo alti = altos
    Vocativo / Apelaciónel nombre sin artículo  rex = rey  senatores = senadores
    Acusativo / CDsi es persona se traduce a + sustantivo, si no el sustantivo tal cual
    regem = al rey/ a un rey                         templum = el/un templo
    Acusativo / CCNormalmente irá precedido de preposición, traducimos esta y después el sustantivo ad urbem = a la ciudad per montes = por los montes
    Genitivo / CNde + sustantivo regis = del rey / de un rey templi =  del templo / de un templo 
    Dativo/ CIa / para + sustantivo regi = a/ para el rey templo a/para el templo
    Ablativo/ CCSi figura la preposición, se traduce esta y después el sustantivo:
    cum rege = con el rey in templo = en el templo
    Cuando no figure preposición en latín debemos añadirla, las más frecuentes son con, de, en y por.

    La aparición del artículo el/la/lo o de un/una dependerá del contexto.

    2. Obviamente hay que estudiar y saberse los verbos, y no solo  SUM. Es fundamental que conozcamos las desinencias de persona y número, pero ¿por qué?

    En latín como en español el núcleo del sujeto y el núcleo del predicado (un verbo, por si hay algún despistado) CONCUERDAN EN NÚMERO y esto implica:
    • que si el verbo está en singular, el sujeto aparecerá en singular.
              Marius (Nom. SG.) amicus meus est (3ª SG.): Mario es mi amigo.
    • que si el verbo está en plural, el sujeto aparecerá en plural. Aquí debemos hacer una precisión: si el sujeto de un verbo en plural son dos sustantivos o más coordinados, estos pueden salir en singular, pues 1 + 1= 2 o singular + singular = plural, con lo que se mantiene la correspondencia. Ejemplos:
             Legati (Nom. Pl.) in Roma sunt (3ª PL.): Los legados están en Roma.
           Caesar (Nom. SG.) et Calpurnia (Nom. SG.) in Roma sunt (3ª PL.): César y Calpurnia están en Roma.

    También es fundamental fijarnos en la PERSONA, pues si es la 1º o la 2º PERSONA (da igual si del plural o del singular) lo normal es que NO FIGURE el pronombre personal en función de sujeto; pero si es la 3ª PERSONA (singular o plural) lo normal es que el sujeto FIGURE, salvo que ya haya salido en una oración anterior o lo conozcamos por el contexto y esté omitido.

    3. ¿Por dónde iniciaría yo el análisis previo a la traducción? Fácil y obvio, pero no siempre se hace. Lo primero es LEER LA ORACIÓN. Normalmente nos detendremos tras una pausa fuerte (punto y coma, punto y seguido o punto y aparte), pues casi siempre tendremos hasta ese punto una oración con sentido propio. También nos detendremos ante las conjunciones que unen oraciones. Ahora adelante, vamos a probar con varias oraciones (copulativas, transitivas o intransitivas) y como dijo cierto rey: "¡avanzad sin temor a la oscuridad!":

    Claudius cum serva sua in tablinum est.

    Publius et Gneus filii Scipionis sunt.

    Punici Romanis multos obsides et impensa tributa dabant.

    Legati Galli ad ducem Romanum veniebant.  

    4. Una vez leídas, buscamos el verbo y lo señalamos (cuidado con el tiempo verbal):


    Claudius cum serva sua in tablinum est.   
                                                                  3SG/NV
    Traducción: es o está

    Publius et Gneus filii Scipionis sunt.
                                                       3ºP/NV
    Traducción: son o están

    Punici Romanis multos obsides et impensa tributa dabant.
                                                                                         3ªP/NV
    Traducción: daban

    Legati Galli ad ducem Romanum veniebant.  
                                                                 3ºP/NV
    Traducción: venían


    5. Sabiendo el número y persona de cada verbo, el siguiente paso es buscar el sujeto y para ello debemos recordar dos cuestiones. La primera es el orden normal de palabras en latín, SOV. Esto implica que normalmente el verbo cierra la oración y el sujeto la encabeza y si el verbo es transitivo el Objeto o Complemento Directo irá en medio de los dos. No significa que el verbo es la última palabra y el sujeto la primera, sino que están normalmente el verbo al final y el sujeto al principio de la oración y en muchas ocasiones sí son la primera y la última palabra respectivamente. La segunda cuestión a recordar es saber la respuesta a una pregunta complicada: ¿en qué caso va el sujeto? Lo sabe, no lo sabe, tic, tac, tic, tac,... ¡Premio para el concursante! ¡EN NOMINATIVO!.

    Ahora comprobamos teniendo en cuenta la persona y el número que palabras de cada oración podrían estar en nominativo y ser el sujeto.

    De la primera oración podrían ser:

    Claudius, Claudio, de Claudius, -i
    serva, esclava, de serva, -a
    sua, su, suya, de suus, sua, suum
    tablinum, despacho, de tablinum, -i

    Ahora bien, serva y tablinum van precedidos de preposición (cum e in) y, por tanto, siguiendo la regla de que lo que va precedido de preposición funciona junto con la misma como Complemento Circunstancial, solo nos queda una posibilidad: Claudius. Debemos recordar también que dentro del CC, la preposición funciona como enlace y el sustantivo como término (además no olvidemos que las preposiciones van normalmente con ablativo y, a veces, con acusativo).
    De la segunda oración podrían ser:

    Publius, Publio, de Publius, -i
    Gneus, Gneo, de Gneus, -i
    Filii, hijos, de filius, -i.

    Los dos primeros están en nominativo singular y el último en nominativo plural. Hemos descartado Scipionis por estar en Genitivo SG (Scipio, -onis). Nuestro verbo está en plural, ¿cómo elegir el sujeto? Fácil si recordamos que el sujeto va al principio y que dos nominativos singulares coordinados funcionan como un plural, así que nuestro sujeto es doble: Publius et Gneus.

    De la tercera oración podrían ser:

    Punici, cartagineses, de Punicus, -a, -um.
    obsides, rehenes, obsis, -idis.
    tributa, tributos, de tributum, -i.

    Los tres cumplirían la condición de ser nominativo plural, pero ya solo por sentido desechamos tributa, pues el sujeto del verbo dar no puede ser un objeto. Entre Punici y obsides varias son las razones para inclinarnos por Punici. La primera el orden de palabras, Punici encabeza la oración. La segunda y más importante es: obsides va concertado con multos, adjetivo de la segunda, que obligatoriamente está en acusativo plural masculino por lo que obsides también lo es, al concordar ambos en caso género y número. Además al ir unidos obsides y tributa por et, también sabemos que tributa es acusativo, en este caso neutro plural.

    De la cuarta oración podrían ser:

    Legati, legados o embajadores, de legatus, -i
    Galli, galos, de Gallus, -a, -um

    Como Galli es un adjetivo, acompaña a un sustantivo concordando en caso, género y número. Esa es la razón de que esté en nominativo plural masculino, para poder acompañar a legati que es el núcleo del sujeto.

    Así nos quedarían los siguientes análisis:


    Claudius cum serva sua in tablinum est.   
     NoSM                                                  3SG/NV
      Sujeto
    Traducción: Claudio es o está

    Publius et Gneus filii Scipionis sunt.
    NoSM  cj  NoSM                         3ºP/NV
           Sujeto
    Traducción: Publio y Gneo son o están

    Punici Romanis multos obsides et impensa tributa dabant.
     NoPM  NoPM                                                              3ªP/NV
      Sujeto
    Traducción: Los cartagineses daban

    Legati  Galli   ad ducem Romanum veniebant.  
    NoPM NoPM                                       3ºP/NV
      Nú       Ady  
        Sujeto
    Traducción: Los legados galos venían

    6. Lo siguiente es saber qué tipo de verbo tenemos, es decir, si es transitivo, intransitivo o copulativo, lo que nos indicará qué complementos recibirá. Cuando hemos buscado y encontrado nuestro verbo, su significado ya nos ha dado la pista. Así, si el verbo es transitivo, tendremos obligatoriamente (en voz activa) un CD en Acusativo; si es intransitivo, lo más común, pero no obligatorio, es que reciba C. Circunstanciales y, si es copulativo, llevará como complemento un Atributo en Nominativo. Continuemos.

    Primera oración:

    El primer verbo podría ser copulativo (lo más frecuente) o intransitivo, pero como al buscar el sujeto hemos comprobado que serva es ablativo por estar precedida de preposición y por la misma razón tablinum acusativo y, que con sus respectivas preposiciones, funcionan como CC, no tenemos palabras en nominativo que sean el atributo, por tanto aquí est no es copulativo, sino intransitivo. De este modo nos queda el siguiente análisis:


    Claudius cum  serva   sua    in   tablinum est.   
     NoSM     Prep AbSF AbSF  Pr   AcSNeu  3SG/NV
                              Núc   Ady    enl  Término   
                       enl       Término          CC
                              CC                                                  
      Sujeto                                Predicado Verbal

    Traducción: Claudio está en el despacho con su esclava


    Segunda oración:

    Al igual que el primer verbo, sunt podría ser copulativo o intransitivo, pero ya sabemos que en esta oración tenemos un Nominativo más, filii, que no puede cumplir otra función que no sea la de Atributo, pues el Sujeto ya lo tenemos. Es, pues, un verbo copulativo. Scipionis está en Genitivo y su función será C. del Nombre, el único cuidado que tenemos que tener es incluirlo dentro del sintagma nominal al que complementa.

    Publius et Gneus   filii    Scipionis sunt.
    NoSM  cj  NoSM  NPM   GSM      3ºP/NV
        Nú  nx      Nú       Nú      CN              
                                            Atributo               
            Sujeto                 Predicato Nominal

    Traducción: Publio y Gneo son hijos de Escipión.

    Tercera oración:

    dabant, del verbo do, es transitivo, por tanto, lleva CD en Acusativo. Al analizar las formas nos encontramos con que Romanis es ablativo o dativo y queda descartado como posible CD. Por otra parte, tenemos dos sintagmas unidos por la conjunción copulativa et y ambos están en Acusativo, multos obsides y impensa tributa. Ya hemos encontrado nuestro CD, solo que en esta ocasión no es uno, sino dos coordinados por et: multos obsides et impensa tributa. Cada parte tiene un núcleo, obsides y tributa, y un adyacente, multos e impensa.  Veamos el análisis:


    Punici Romanis multos obsides et impensa tributa dabant.
     NoPM                AcPM   AcPM  cj  AcPNe  AcPNe   3ªP/NV
                                  Nú       Ady    Nx    Ady      Nú
                                                                                          
          Suj                       Complemento directo                        

    Traducción: Los cartaginenses daban muchos rehenes e inmensos tributos.


    Ahora, ¿qué función le damos a diis? Si fuera dativo sería un CI y lo traduciríamos por "a los dioses" o "para los dioses", probemos.


    Punici Romanis multos obsides et impensa tributa dabant.
     NoPM  DPM     AcPM   AcPM  cj  AcPNe  AcPNe   3ªP/NV
                   CI           Nú       Ady    Nx    Ady      Nú
                                                                                           
                                     Complemento directo                          
                                                                                                       
    Sujeto                       Predicado Verbal

    Traducción: Los cartaginenses daban muchos rehenes e inmensos tributos a los romanos.


    Cuarta oración:

    El verbo de esta oración es veniebant, intransitivo, y analizar sus complementos es fácil, tan solo debemos fijarnos en que van encabezados por preposición, es, por tanto, un complemento circunstancial (formado por una preposición, que funciona como enlace, y por un sintagma nominal, que funciona como término). El término de este CC posee un núcleo, el sustantivo ducem, que va complementado por el adjetivo Romanum concordando en género, número y caso.


    Legati  Galli   ad ducem Romanum veniebant.  
    NoPM NoPM  pre AcSM    AcSM        3ºP/NV
      Nú       Ady            Nú         Ady                      
                             enl       Término          
                                 C. Circunstancial                      
         Sujeto              Predicado Verbal

    Traducción: Los legados galos venían junto al general romano.


    En resumen, que no se debe olvidar para traducir:


    • Formas y funciones de los casos.
    • El sujeto y el verbo concuerda en persona y número.
    • Un sustantivo y un adjetivo concuerdan en caso, género y número.
    • Lo que va precedido de preposición funciona junto con ella como complemento circunstancial. La preposición será el enlace y el sustantivo (ablativo o acusativo) será el término.
    • Un verbo copulativo lleva como complemento un atributo en nominativo, un verbo transitivo un complemento directo en acusativo y los verbos intransitivos suelen llevar siempre circunstanciales.

    Si uno domina estas reglas, será como una unidad de soldados veteranos de la legión romana, imparable.


    Enlaces:


    Por si alguien no ha tenido suficiente le dejo los siguientes enlaces.

    Una presentación en powerpoint (al pulsar se descargará la presentación)
    Otra guía para traducir, algo más breve y por tanto algo menos completa, pero con ejercicios (al pulsar se descargará un archivo de word con la guía).
    Extracto del método de latín de Aurelio Bermejo con diversas apartados a recordar a la hora de traducir.
    Guía para traducir latín de Luís Inclán alojada en Scribd, demasiado compleja para cuarto, pero útil para cursos superiores.

    martes, 21 de mayo de 2013

    Mitos romanos de inicios de la República II

    En esta entrada nos centraremos en dos personajes: Gneo Marcio Coriolano y Marco Manlio. La leyenda del primero se enmarca en la lucha de clases entre patricios y plebeyos y la del segundo en el asedio y saqueo de Roma por parte de los galos en el 390 a.C.

    Coriolano


    Gneo Marcio Coriolano (s. V a.C.) descendía de linaje aristocrático, se ganó el sobrenombre de Coriolano al invadir en las guerras contra los volscos y los equos la ciudad de Corioli. En el Senado siempre fue adversario y enemigo de los plebeyos. Debido a la retirada de los plebeyos al Mons Sacer los plebeyos consiguieron la creación de unos magistrados para protegerlos: los tribunos de la plebe; pero, por contra, el abandono de la agricultura produjo una gran carestía en el 492 a.C. 

    El estado adquiría grano a los pueblos vecinos y lo vendía a bajo precio, pero él se opuso a este reparto y propuso que si los plebeyos lo querían, renunciaran a los tribunos, pues debían atribuirse el déficit de grano y señalaba además la carestía y la necesidad los haría moderarse.

    Los tribunos amenazaron con procesarlo y, como el Senado se alejó del conflictivo Coriolano, este decidió acudir junto a los volscos y marchar contra Roma. Destaca otra vez como brillante general llegando a sitiar Roma.  Los romanos entonces le envían embajadores que le ofrecieron sin éxito el regreso a la patria.

    Ante esta situación las mujeres de la nobleza romana decidieron encaminarse al campamento enemigo y encabezadas por la madre y la esposa de Coriolano, Veturia y Volumnia respectivamente, le imploraron al patricio que alejase de Roma al enemigo. Ante los abrazos de sus hijos pequeños, los llantos y la apelación de su amor a la patria, Coriolano no lo resiste y repliega sus tropas. Plutarco, siglos más tarde, recreó las palabras de su madre Veturia:

    "Como advirtiese (Coriolano) que su madre iba a dirigirle la palabra, llamando la atención de los volscos más principales, prestó oídos[...]: "Puedes echar de ver ¡oh hijo!, aun cuando nosotras no lo digamos, coligiéndolo del vestido y de los semblantes, a qué punto de retiro y soledad nos ha traído tu destierro; reflexiona después cómo somos entre todas las mujeres las más desventuradas, puesto que nuestra mala suerte ha hecho que el encuentro, para otras más delicioso, sea para nosotras el más terrible; para mí viendo a un hijo, y para esta viendo a un marido que amenaza con destrucción a los muros de la patria; y que lo que es para los demás un consuelo en todos sus infortunios y desgracias, que es el orar a los dioses, sea para nosotras objeto de mucha duda; porque no nos es posible pedir a un mismo tiempo que la patria venza y que tú quedes salvo, sino que nuestros votos se han de parecer a lo que por maldición pudiera desearnos nuestro mayor enemigo; forzoso es que o de la patria o de ti vengan a quedar privados tu mujer y tus hijos. Por lo que a mí toca, la desventura que haya de traer esta guerra no me cogerá viva; pues si no pudiere persuadirte a que, restableciendo la amistad y la concordia, seas antes el bienhechor de ambos pueblos que la ruina de uno de ellos, ten entendido y está preparado a que no podrás acercarte a combatir la patria sin que primero pases por encima del cadáver de la que te dio el ser; puesto que no debo aguardar aquel día en el que vea que, o triunfan de mi hijo los ciudadanos, o él triunfa de la patria. Y si yo te propusiera que salvaras a esta con ruina de los volscos, la prueba sería para ti, oh hijo mío, ardua y difícil, porque el destruir a tus conciudadanos no es honroso y el hacer traición a los que de ti se han confiado es injusticia; más ahora la paz que te pedimos es saludable a todos, y más honesta y gloriosa todavía para los volscos, pues apareciendo superiores, se entenderá que son los que conceden tan grandes bienes, no entrando ellos menos por eso a participar de la paz y de la amistad, de las cuales serás tú el principal autor si se consiguen; y si no se consiguieron, a ti solo te echarán la culpa unos y otros. Y, en fin, siendo la guerra incierta, esto hay de cierto desde luego: que si vences, te está preparado el ser la abominación de tu patria, y si eres vencido, has de tener la opinión de que por sus resentimientos has hecho venir sobre tus amigos y bienhechores las mayores calamidades".

    Súplicas a Coriolano


    Livio no nos cuenta qué sucede con Coriolano, Plutarco nos indica que, aunque consigue defenderse en la asamblea de los volscos, acaba asesinado por sus rivales. Cicerón en el Bruto nos cuenta que va a la muerte voluntariamente antes que darle el golpe de gracia a su patria, a Roma. Sea cual sea el  final verdadero, nosotros no lo conocemos.

    Marco Manlio


    En el año 390 a.C.  Roma fue asediada y después asaltada, incendiada y quemada por los galos. A la llegada de los galos los romanos se refugiaron en el Capitolio, pero los viejos senadores se habían quedado en la parte baja de la ciudad. Con gran nobleza permanecieron sentados en sus asientos de marfil en los vestíbulos de sus casas, vestidos con la toga. Los galos en un principio los confundieron con estatuas, pero uno de ellos se atrevió a tocar la larga barba de un senador. El senador le golpeó con su cetro, así comenzó la masacre.

    Una vez controlada la ciudad los galos se dispusieron a asaltar el Capitolio de noche. Ascendían con un sigilo tal que ni los perros, ni los guardias se percataron de su presencia, pero en cambio las ocas sagradas del templo de Juno se dieron cuenta y comenzaron a graznar. El ruido despertó al cónsul Marco Manlio y se dirigió hacia el lugar y, enfrentándose al primero de ellos, lo arrojó monte abajo. El cónsul ayudado por los centinelas arrojó a todos los que intentaban ascender. Por la defensa del Capitolio se le otorgó el sobrenombre de Capitolino.

    Su final sin embargo no fue tan feliz. Unos pocos años después, tras utilizar a la plebe de forma demagógica, fue condenado a muerte y arrojado desde la roca Tarpeya.

    viernes, 26 de abril de 2013

    Una de deudas...

    En estos días de crisis ya os dejé una entrada sobre el optimismo, hoy os traigo una ilustración de El Roto que apareció hace ya un tiempo en el País (el 14 de junio del 2011) y, puesto que ahora se sigue hablando tanto de deudas, no vendría mal que recordemos a quiénes les debemos tantas y tantas cosas...


    jueves, 25 de abril de 2013

    3ª declinación latina, ¡vade retro!

    Sí, esta entrada va sobre el gran monstruo de la morfología nominal latina, ¡la tercera declinación!

    Por más que se repita que los temas en consonante y los temas en -i conforman en latín una única declinación, en la que comparten la mayoría de las terminaciones de los casos (mejor que desinencias para la tercera); es tal el horror que provoca que algunos alumnos preferirían antes tener que ir a enfrentarse a la Hidra de Lerna.


    Aquí os dejo los apuntes que sigo en clase y espero que os sirvan de tanta ayuda como Yolao lo fue para Hércules al enfrentarse a la Hidra.

    Ejercicios


    Y porque como la teoría sin práctica no sirve de nada, os dejo unos ejercicios interactivos:

    Ejercicios de ludus litteratus sobre todas las declinaciones, pincháis en la que queráis practicar y rellenáis los huecos (lo peor, que os deja solo tres intentos por caso para acertar, eso sí siempre podéis volver a empezar)
    Ejercicios sobre los temas en -i.

    Por si no os es suficiente (que debería) o nos os aclaráis con mis apuntes (semejante insolencia no quedará sin castigo), aquí tenéis enlaces a varias páginas:

    Si sobreviven nos veremos en clase.


    viernes, 19 de abril de 2013

    Solución oraciones tercera

    Hola chicos,

    como lo prometido es deuda, os dejo aquí la solución de las 10 primeras oraciones que tenéis que tener hechas, intentad no solo corregir los errores, sino comprobar dónde y por qué se producen. Ya me diréis en clase qué tal estaban vuestras oraciones. ¡Ah, un regalo antes de despedirme!, seguid con las siguientes oraciones, ya sabéis que esto no para y, si queréis parar, os pasará lo mismo que a Mafalda...








    Espero que nadie esté buscando las oraciones y no se haya dado cuenta del enlace...

    ¡Disfruten o carpe diem como ya saben!

    miércoles, 17 de abril de 2013

    Mitos romanos de inicios de la República I

    La riqueza del caudal mitológico griego es incuestionable y, muchas veces, provoca que los mitos romanos, o más bien sus leyendas, queden relegadas al olvido. Eso es lo que vamos a evitar en este blog.

    Los romanos incorporaron a su religión, a la oficial, los mitos griegos y su alcance se notó en el arte y la literatura, pero los romanos contaban con sus propios mitos que ya hemos visto en el caso de los Horacios y los Curiacios. En la cultura romana los mitos indoeuropeos evolucionaron hacia el campo histórico y así lo que nos encontramos son mitos o leyendas insertadas en la pseudohistoria de Roma, concretamente, del período monárquico y los primeros años de la República.

    ¿Qué supone esto? Los mitos son narraciones de su historia y sus protagonistas son a la vez los héroes de la ciudad y es en estos relatos donde se conserva residualmente el bagaje mitológico indoeuropeo.

    Dejaremos de lado los mitos de época monárquica y nos centraremos en los mitos de los primeros siglos de la República. Los héroes son ejemplos de las cualidades del carácter romano.

    Los primeros mitos están en relación con el intento de los Tarquinios de recuperar el trono y los protagonistas son Horacio Cocles, Mucio Escévola y Clelia. Los tres representan la virtud del romano de valentia, decisión y sacrificio por su ciudad.

    Horacio Cocles


    Horacio Cocles es el primer personaje de la lista. Tarquinio, el antiguo rey de Roma, recurrió a los etruscos (no debemos olvidar el origen etrusco de los Tarquinios) para recuperar la ciudad. Acudió a Porsena, rey de la ciudad de Clusium, quien creyendo que la vuelta de Tarquinio le sería provechosa declaró la guerra a los romanos en el año 506 a.C.

    Los etruscos lanzan su ataque y los romanos se ven obligados a abandonar los campos en torno a Roma. Los etruscos conquistan el Janículo y ,cuando llegan a la orilla occidental del Tíber, se encuentran con que Horacio Cocles montaba guardia en el puente Sublicius que conduce al corazón de Roma les hace frente. A su lado combatieron Espurio Larcio y Tito Herminio, pero Horacio ordenó a sus compañeros que se refugiasen en la ciudad y que destruyeran el puente tras cruzarlo, mientras él entretenía al enemigo.  La valentía de Horacio asombró a los etruscos, que tras ver a Horacio Cocles, esquivar las lanzas lanzaron un ataque masivo. Horacio al comprobar que el puente había sido destruido se lanzó al agua y cruzó a la otra orilla. Fue recompensado con la tierra que pudiera arar en un día y además se le erigió una estatua en el foro. Polibio nos ofrece un final menos feliz, en sus palabras:

    "Logró repeler el ataque enemigo, pasmado no tanto de su vigor corporal como de sua audacia y su empeño. La destrucción del puente desbarató el ataque de los rivales; Cocles se arrojó con sus aramas al río y se ahogó voluntariamente; dio preferencia a la seguridad de la patria y a la gloria que se seguiría de su gesta, proponiendo su existencia actual y el tiempo que le quedaba de vida. Este es, si no me equivoco, el anhelo y la avidez de honor que en los jóvenes romanos engendran las instituciones de Roma." (Traducción de Manuel Balasch)

    Livio dice que hay que incluir el relato dentro de la historiografía, pese a su innegable caracter legendario.
    Horacio Cocles se enfrenta a los etruscos.

    Mucio Escévola


    Los etruscos asediaron Roma bajo el mando de Porsena y Escévola (el zurdo) con permiso del Senado se introdujo para intentar matarlo.  Alcanzó el lugar donde se encontraba el trono real, pero no pudo averiguar cuál de los dos caballeros ricamente vestidos era el rey y apuñaló a uno que finalmente era el secretario o escriba del rey. Tras ser capturado en su huída y llevado ante el rey no se aminaló y en palabras de Livio declaró: "Soy ciudadano romano. Me llamo Gayo Mucio. He querido, como enemigo, matar a un enemigo y no tengo para morir menos coraje que el que tuve para matar: es virtud romana el actuar y el sufrir con valentía. Y no soy el único en tener esta actitud hacia ti; es larga la serie de los que después de mí pretenden el mismo honor." (Traducción de José Antonio Villar)
    El rey en el interrogatorio le amenazó con quemarlo a lo que Escévola respondió colocando su mano derecha sobre un brasero ardiente y dejó que se quemase como si no padeciese. Porsena, asombrado, le liberó y entabló negociaciones con Roma que concluyeron con la retirada de Porsena a cambio de rehenes. Mucio fue recompensado con terrenos al otro lado del Tíber.
    Escévola. Louis-Pierre Deseine. Wikipedia

    Clelia


    Clelia estaba incluida entre el grupo de rehenes que los romanos enviaron a Porsena como cláusula de las negociaciones de paz por las que los etruscos se retiraron. Según Tito Livio el ejemplo de Escévola despertó en las mujeres el afán de las mismas distinciones. Clelia aprovechando que el campamento etrusco estaba cerca de la orilla del Tíber guió a las muchachas hasta al río y a nado bajo la lluvia de proyectiles de los etruscos lo cruzaron y las condujo sanas y salvas hasta Roma. Porsena y los etruscos exigieron su devolución y prometían su regreso seguro a Roma. Los romanos cumplieron y a la llegada de Clelia al campamento, el rey etrusco, que al principio se enojó pero que ahora admiraba la valentía y decisión de la romana, le ofreció escoger entre los rehenes que permanecían con quiénes quería hacer el viaje de regreso a Roma. Clelia escogió a los muchachos o bien por estar en un mayor riesgo de ser ultrajados o por ser más útiles para Roma. Clelia fue recompensada con una estatua ecrueste en la Vía Sacra, una distinción única para una mujer.

    Clelia huyendo con las rehenes.


    ¿Cuál crees que es la enseñanza que los romanos podían sacar de estas leyendas? ¿Cuál es el retrato del ciudadano romano que transmiten?

                                                                        

    martes, 16 de abril de 2013

    Los griegos y la muerte, ¿una sola visión?

    Si hay algo que inquieta al hombre es sin duda la muerte, el más allá, su propio destino. Todas las culturas le han otorgado un importante lugar en su ideario, los pueblos antiguos y, entre ellos, los griegos no han sido una excepción en este sentido. La cultura griega, debido a su situación geográfica en el mediterráneo oriental, entró en contacto con otros pueblos (como los egipcios) de marcado interés por el más allá y la vida después de la muerte y esto pudo impulsar la propia inquietud del pueblo griego.

    La mentalidad griega sobre el más allá sufrió una evolución. Este hecho se refleja en su literatura desde la visión del más allá y del destino del hombre que aparece en la famosa νέκυια o evocación de los muertos del Canto XI de la Odisea hasta la visión que aparece, por ejemplo, en las laminillas de oro órficas. El mundo religioso griego ya desde época clásica poseyó una serie de movimientos mistéricos que, amparándose en la pervivencia del alma tras la muerte, aseguraban una destino feliz en el más allá –claro está que para los iniciados-, entre estos movimientos se encuentran el orfismo y los Misterios de Eleusis. 

    Busto de Hades. Copia romana de un original griego, s.V. a.C. Museo Nacional de Roma. Fuente: Wikipedia


    Pero, no obstante, este interés en la escatología que mostraron los griegos no fue impedimento para poder realizar lecturas o visiones paródicas del Hades como Aristófanes y Luciano realizan en Las Ranas y al comienzo del libro II de Los relatos verídicos. Pero dejemos que hablen los propios griegos sobre cómo concebían la muerte por medio de la siguiente presentación sobre Ulises en el Hades y los versos de Homero y de Arquíloco.

    Homero, Ulises y el Hades





    Homero expresa así el momento en que mueren tanto Patroclo como Héctor, Ilíada, XVI, 855-857 y XXII, 361-363:

                            ὣς ἄρα μιν εἰπόντα τέλος θανάτοιο κάλυψε,
                            ψυχὴ δ᾽ ἐκ ῥεθέων πταμένη Ἄϊδος δὲ βεβήκει
                            ὃν πότμον γοόωσα λιποῦσ᾽ ἀνδροτῆτα καὶ ἥβην.

                           "Luego de que así habló, el fin de la muerte lo arropó
                            y su alma, habiendo volado de sus miembros, llegó al Hades,
                            su destino lamentando, pues abandonaba su varonil juventud."

    Ya Homero nos habla de la llanura del Eliseo que se encuentra en los confines de la tierra, πείρατα γαίης, lo normal en la localización del mundo de ultratumba. Es presentada como un típico paraíso con un clima no cambiante, siempre primaveral, donde “jamás hay nieve, ni invierno largo, ni lluvia, sino que el Océano manda siempre las brisas del Céfiro, de sonoro soplo, para dar a los hombres más frescura”. Allí sitúa el poeta al rubio Radamantis y a otros hombres (Οdisea, XI, vv. 564 y ss.), pero no especifica quiénes son aquellos que habitan en la llanura, solo nos dice que Menelao terminará sus días allí por ser yerno de Zeus, por lo que hay que suponer que Helena le acompañará. Estos son los escasos datos que proporciona en cuanto a sus habitantes, pero desde luego queda claro que no es un destino extensivo a todos los hombres, sino solo a los héroes.

    Antes de pasar a ver las religiones mistéricas leamos el fragmento 64D de Arquíloco, poeta lírico griego del s. VII a.C. (traducción de J. Ferraté):

                                      Nadie, de honor ni fama, una vez muerto, goza
                                      entre sus convecinos: en vida preferimos
                                      buscar de los vivientes la simpatía; el muerto
                                      lo peor de todo, siempre y en todas partes, sufre.


    Las religiones mistéricas: una  nueva visión del Hades.


    La religión griega evolucionó con prácticas religiosas denominadas misterios o cultos mistéricos (de μύστης, "iniciado"). Estas prácticas propiciaban una transformación espiritual y una promesa de felicidad en el más allá. El problema para el conocimiento de este tipo de cultos reside precisamente en su carácter mistérico, pues solo estaban abiertos a los iniciados, algunas partes eran secretas y si se revelaban quedabas expuesto a recibir un castigo, llegando incluso a la pena de muerte como le ocurrió al ateo Diágoras de Melos (V a.C.), que no tuvo mejor ocurrencia que ir contado contar a todo el mundo qué sucedía en los misterios. 

    Estos misterios no se oponen a la religión oficial o cívica (de la ciudad o polis), frente al cristianismo. Los misterios conllevan normalmente para el iniciado un sufrimiento o experiencia traumática para pasar luego a otra experiencia de extrema intensidad. Se lleva al iniciado al límite (del miedo, por ejemplo) y se le hace salir vencedor. La promesa de una vida mejor tras la muerte puede tener un sentido amplio, no únicamente de una vida futura feliz en el más allá, sino de la aceptación por parte del iniciado de su papel en el ciclo de la vida o naturaleza (binomio vida-muerte).

    Varios fueron los cultos mistéricos: Eleusis, el orfismo, el culto orgiástico de Cibeles, la Gran Madre Frigia, el culto de Isis y el culto de Mitra (estos dos últimos muy importantes durante el Imperio Romano). Los órficos por ejemplo proporcionaban a sus iniciados una serie de instrucciones para llevar a cabo con éxito el tránsito a la otra vida, instrucciones que conocemos gracias a las tablillas de oro con las que se enterraban, por ejemplo, la tablilla descubierta en Hiponia que nos da las instrucciones de qué fuente se ha de beber (de la de Mnemósime –la Memoria–) y cuál evitar y qué responder a los guardianes:

    A la derecha de la mansión de Hades encontrarás una fuente y junto a ella un blanco ciprés que se yergue altivo; a esa fuente no te acerques...
    Más adelante encontrarás el agua fresca que brota del manantial de Mnemósime; arriba están los guardias. Te preguntarán por qué has llegado alli. Cuéntales exactamente toda la verdad y diles: 
    "Soy hijo de la Tierra y del Cielo estrellado... y vengo muerto de sed; dadme de beber de esa fuente.

    Tablilla de oro órfica, Getty Villa. Fuente: wikipedia

    Nos vamos a centrar por su importancia dentro del Mundo Antiguo en los Misterios de Eleusis.

    Los Misterios de Eleusis.


    Estos misterios se realizaban en honor de Deméter y su hija Perséfone en Eleusis en el Ática (para más información acudir al siguiente enlace).Conocemos su existencia desde el s. VII a.C. con el himno homérico a Deméter hasta la destrucción del santuario por Alarico en el 394 d.C. 

    Reconstrucción del santuario de Eleusis, Ática (Grecia)

    El mito central de estos misterios se centra en el rapto de Perséfone por Hades y los avatares de Deméter hasta que encuentra a su hija y se logra su reconciliación con Hades y cómo, tras esta, la diosa instaura los misterios. Los efectos de esta iniciación no son solo para el más allá, sabemos por un relieve votivo conservado en el Museo Arqueológico de Atenas que un ciego recuperó la vista. Aristóteles nos da la clave para interpretar los misterios correctamente, ya que estos no sirven para que el iniciado aprenda algo, sino para que lo experimente y cambie de mentalidad y, de este modo, esté preparado. Preparado para qué, es claro, para la muerte.

    Relieve de Eleusis con Deméter, Perséfone y Triptólemo.s. V a.C.


    Los misterios proporcionan una experiencia extática y desenfrenada con componentes agrarios y sexuales (como exaltación de la vida), en los que se ve y se oye algo (al ser misterio no sabemos con exactitud el qué), pero no quedan dudas por diversas informaciones de que el iniciado consigue el conocimiento para evitar el sufrimiento en el más allá. Así Píndaro nos dice (frag. 137):

                             ¡Venturoso aquel que tras haberlos visto va bajo tierra,
                             pues conoce el fin de la vida
                             y conoce el principio dispuesto por Zeus!

    O el propio Himno homérico a Deméter (480-482) expresa:

    ¡Venturoso aquel que los vio de entre los hombres que sobre la tierra vivie!
    Mas el no iniciado en los ritos, quien de ellos no participa,
    no tiene un destino semejante, al menos una vez muerto, bajo la sombría tiniebla.

    Tras la experiencia en los misterios el iniciado logra comprender el lugar del hombre en el mundo, el sentido del hombre y su destino en el más allá, y es ese conocimiento el que consigue eliminar del hombre la desazón, la angustia y la cruel incertidumbre sobre su destino.


    Para terminar os dejo como la poesía griega ha reflejado la muerte o el paso al otro mundo: 

    Bibliografía: 
    • Alberto Bernabé, U.C.M., (c) F. Casadesús (ed.), Sectes, ritus i religions del món antic. Palma de Mallorca 2002, pp.133-157. 
    • David García Pérez, La muerte: su significación y su representación en la poesía griega. Nova Tellus, vol. 27, núm. 2, 2009, pp. 91-106,Centro de Estudios Clásicos México
    • J. García López, La religión griega, Madrid, 1975,  101-116

    Ejercicios:  

    Ahora que espero que se hayan disipado algo vuestras tinieblas sobre la muerte en la Grecia Antigua (pues las tinieblas de y sobre la muerte quizá no se disipen jamás), llega la hora del trabajo:
    1. Una vez que hayas leído el apartado relativo a Homero y Ulises y visto la presentación, indica cómo veían los griegos arcacios la muerte y el más allá.  
    2. Tras leer el apartado de los ritos mistéricos y de los Misterios de Eleusis comparálos con la situación anterior, señala qué ha cambiado e intenta dar una explicación de por qué se ha producido ese cambio en la mentalidad religiosa griega y qué consecuencias tiene.
    3. Establece una relación entre las religiones mistéricas y el cristianismo.
    4. Realiza un comentario en el blog sobre alguno de los aspectos de esta entrada, la impresión que te ha causado la mentalidad griega, qué opinas de la visión de la Odisea, si piensas que los misterios proporcionaron consuelo a los griegos, o, mejor aún, algo de tu cosecha.