martes, 1 de octubre de 2013

La 2ª Guerra Púnica o Marte incierto


Las mejores palabras que uno pueda hallar para empezar a reflexionar sobre la Segunda Guerra Púnica son aquellas con las que Tito Livio, historiador romano de los siglos I a.C. y I d.C., inició el libro XXI de su Ab urbe condita.

In parte operis mei licet mihi praefari, quod in principio summae totius professi plerique sunt rerum scriptores, bellum maxime omnium memorabile quae unquam gesta sint me scriptorum, quod Hannibale duce Carthaginienses cum populo Romano gessere. Nam neque validores opibus ullae inter se civitates gentesque contulerunt arma neque his ipsis tantum unquam virium aut roboris fuit; et haud ignotas belli artes inter sese sed expertas primo Punico conferebant bello, et adeo varia fortuna belli ancepsque Mars fuit ut propius periculum fuerint qui vicerunt. Odiis etiam prope maioribus certarunt quam viribus, Romanis indignantibus quod victoribus vicit ultro inferrent arma, Poenis quod superbe avareque crederent imperitatum victis esse.

"En esta parte de mi obra tengo derecho a decir por adelantado, lo que en el principio de la suya muchos escritores proclamaron: voy a narrar la guerra más memorable de cuantas se han llevado a cabo: la que, bajo el mando de Aníbal, los cartagineses hicieron contra el pueblo romano. Pues nunca  otras ciudades o pueblos más fuertes en sus recursos midieron sus armas, ni estos mismos tuvieron nunca tantas fuerzas o vigor; y no desconocían las artes de la guerra entre ellos, sino ya experimentadas en la Primera Guerra Púnica ahora las comparaban, y hasta tal punto la fortuna de la guerra fue diversa y Marte incierto que estuvieron más cerca del peligro los que vencieron. Incluso combatieron casi con un odio mayor que sus fuerzas, indignados los romanos porque los vencidos se levantasen en armas otra vez contra los vencedores, los cartagineses porque creían haber sido dominados por los vencedores con soberbia y avaricia."





Tras la Primera Guerra Púnica, finalizada con victoria romana, Roma se aseguró el control de Sicilia y Cerdeña y el dominio del Meditarráneo. Cartago se dirigió a Hispania y pese a la firma del Tratado del Ebro en el 225 a.C., que repartía las zonas de influencia cartaginesa y romana en la Península Ibérica al sur y al norte del río respectivamente,  el conflicto estalló en el 218 a.C con la toma de Sagunto. 

¿Fue la toma de Sagunto la verdadera razón del conflicto, una ciudad aliada de Roma, pero asentada en la zona de influencia cartaginesa? 

Desde luego no fue la única razón. Lo cierto es que Cartago, o al menos una parte de su aristocracia como los Barca, deseaba resarcirse de la derrota en la Primera Guerra Púnica y los romanos no veían con buenos ojos el creciente poder e influencia de los cartagineses en Hispania. Aníbal asedió Sagunto durante ocho meses en los cuales Roma lo único que hizo fue mandar una embajada, primero a Aníbal y luego a la propia Cartago, sin más éxito que la declaración formal de guerra. Una cosa, sin embargo, está clara, Sagunto fue el pretexto, el casus belli.

La guerra supuso para los romanos un esfuerzo ingente, en el que perdió gran parte de sus recursos humanos y económicos, sin embargo con su resultado favorable Roma se aseguró la hegemonía del Mediterráneo occidental. Como indica Livio la guerra fue dudosa y Aníbal mantuvo en jaque durante años al poderío romano; hasta el punto que en Roma se acuñó la frase Hannibal ad portas para asustar a los niños (como si del coco se tratase) y a los no tan niños de un peligro inminente. En esta guerra sufriría Roma algunas de sus derrotas más ignominiosas, como la del lago Trasímeno o Cannas, pero también grandes victorias como la batalla de Metauro o la decisiva batalla de Zama en el 202 a.C. La Segunda Guerra Púnica se convirtió para los romanos en el símbolo de las guerras, su coste y réditos, pero también les recordaba lo cerca que estuvieron de perder, el peligro de convertirse en el vencido.


Si para un territorio fue de capital importancia la Segunda Guerra Púnica ese fue Hispania. Debido a ella los romanos al mando de Publio Cornelio Escipión, el padre del Africano, desembarcaron en Hispania, concretamente en la colonia griega de Ampurias. Roma había puesto el pie en Hispania para no marcharse jamás e iniciarse así la romanización de la Península Ibérica.


Muchos son los personajes históricos memorables que intervinieron en este conflicto: los Escipiones con el Africano destacando sobre todos ellos, Marcelo o Fabio Máximo entre los romanos; los Barca con Aníbal a la cabeza entre los cartagineses. Asombrosas fueron algunas de sus hazañas como el cruce de los Alpes por parte del ejército cartaginés. 

Por todo ello, espero que esta breve entrada os haya despertado la curiosidad por saber más de esta guerra y de sus consecuencias y que algún día consultéis los enlaces que os añado:






6 comentarios:

  1. Un resumen muy detallado, extenso y muy bien redactado con una música muy épica.

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  2. Profe, esto entra en el examen no ?¿
    De todas formas, me lo voy a estudiar, muy bien resumido, tu blog me sirve de mucha atuda para estudiar latín. Gran profesor eres .

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    1. Claro que entra la Segunda Guerra Púnica, pero por lo explicado en clase y lo que viene en el libro, eso sí la entrada es un resumen.

      Hasta mañana.

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  3. Si solo nos estudiamos esto vamos preparados ?

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    1. Lo de solo me asusta y que no sepa para qué quieres estudiártelo más, en mis clases ya se ha preguntado.

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